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Un mono tití en Charco Azul, colores, luces y sombras

En Charco Azul, a corta distancia de un enorme barco petrolero atracado en un muelle para tanqueros, es el lugar también donde el bosque tropical se sostiene sobre un entramado de ramas y hojas siempre activas, un mono tití chiricano, Saimiri oerstedii oerstedii, se deja ver en una escena típica de su historia natural. Es un animal pequeño, diurno, adaptado para moverse con precisión en la arquitectura fina del dosel y los estratos bajo y medio de su bosque hogar. No está en el suelo. Está donde su cuerpo tiene sentido, sobre una rama firme que sirve de pasarela y de mirador, con el fondo convertido en un mosaico de verdes y claros de cielo, como ocurre cuando la luz entra filtrada entre capas de follaje. Una escena de vida silvestre e infraestructuras humanas de conjugan en algo que permite que ellos allí puedan vivir.


Saimiri oerstedii oerstedii en Charco Azul, Península de Burica, SW de Panamá. Foto: Ariel Rodríguez-Vargas


El patrón de color es el primer dato biológico que la mirada registra. Tiene una “corona” negra, como si fuera un fraile, bien definida, cae sobre la frente como un casco de pelaje corto; debajo, la cara clara resalta con una limpieza notable y conduce la atención hacia el hocico oscuro, compacto, y hacia unos ojos grandes que son útiles para leer movimiento, distancia y señales en un ambiente donde cada sombra puede ser rama, fruto, insecto o amenaza. Las orejas, rosadas y expuestas, aparecen como una interrupción delicada del pelaje, recordando que aquí todo es sensibilidad y alerta. Ellos son pequeños y poco fuertes, lo cual los hace presas de muchos depredadores.


Petroterminal de Panamá

Barco tanquero o petrolero (Almi Sun) en Petroterminal de Panamá, Bahía de Charco Azul, Chiriquí. Una vista desde el bosque de la costa. Foto: Ariel Rodriguez-Vargas

La postura resume una estrategia. El mono se inclina apenas hacia adelante y sostiene el cuerpo paralelo a la rama, como si la gravedad fuera un detalle administrable. Ese equilibrio no es casual. En los monos tití, la locomoción es rápida, ligera, y depende de la coordinación constante entre visión, manos y soporte. Las manos —de un tono anaranjado intenso— se aferran con seguridad a la corteza gris, moteada por líquenes; los dedos abrazan la irregularidad de la madera y convierten la rama en territorio transitable. El contraste entre la textura áspera del sustrato y el pelaje fino del animal subraya una verdad simple, la vida arborícola se apoya en el contacto continuo, en la fricción, en el agarre. Son fundamentales sus extremidades y la cola para que todo el bosque sea danza mientra se avanza.

El pelaje del cuerpo también habla. El pecho claro y más esponjoso sugiere una capa que atrapa aire y amortigua cambios térmicos a microescala, mientras que el lomo, gris oliváceo y finamente moteado, funciona como camuflaje entre sombras y hojas. El matiz cálido hacia el dorso posterior aparece donde la luz lo encuentra, y esa variación cromática no es un adorno como tal, es parte de un diseño que rompe la silueta y evita que el animal sea una figura “entera” ante los ojos de un depredador.

Y, sin embargo, lo más informativo es la conducta congelada en un instante. La mirada directa y la quietud breve sugieren vigilancia. Es el tipo de pausa que ocurre entre desplazamientos, durante el forrajeo, o mientras un individuo verifica el entorno antes de continuar. En una especie social como ellos, esa atención suele estar repartida. Unos buscan alimento, otros observan, otros siguen el movimiento del grupo. La fotografía captura precisamente ese segundo en que la historia natural se vuelve visible. No el salto, no la carrera, sino la evaluación silenciosa del paisaje inmediato. Los machos son principales guardianes de la tropa, cuando ésta irrumpe áreas nuevas del bosque en su andar diario.

Todo alrededor acompaña como hábitat. Las hojas grandes, la luz fragmentada y la profundidad de campo que se pierde en el verde. Es el escenario donde el mono tití, insectívoro y frugívoro oportunista, recorre el bosque buscando recursos pequeños y dispersos, leyendo el detalle fino de la vegetación. La escena, vista así, no es solo un retrato. Es una síntesis, el mono tití es un primate neotropical adaptado a la altura de las ramas, a la velocidad breve, al ojo atento, y a la vida que ocurre arriba, donde el bosque es más luz que suelo. Un prodigio de acrobacias. Un riqueza biológica de nuestro planeta verde.

Desarrollo del ecoturismo en la Península de Burica

Resumen de investigación sobre el desarrollo del ecoturismo en la Península de Burica

Ariel Lapointe Lamontagne, Elisha Hill y Alexandra Sfez

RESUMEN EJECUTIVO

Nuestra investigación pretendía determinar la conveniencia y viabilidad de desarrollar el
ecoturismo en la península Burica de Panamá, y si es adecuado para nuestra organización
anfitriona, Proyecto Primates Panamá, crear la Eco-Ruta de los Primates, una ruta ecoturística.
Para llevar a cabo esta investigación, hemos realizado 29 entrevistas y un análisis FODA
centrado en alinear los objetivos de Proyecto Primates Panamá con las aspiraciones de la
comunidad y el crecimiento sostenible. A través de nuestras entrevistas, hemos intentado
comprender si la población local deseaba el ecoturismo y cuáles eran sus definiciones del
término y del turismo exitoso en general. Además, hemos recopilado amplia información sobre
los alojamientos y actividades que existen en la región, y cuáles faltan, con el fin de construir un
análisis preciso y holístico de las Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas (FODA) de
la zona para el desarrollo del ecoturismo.

Nuestros resultados muestran que la península Burica tiene potencial para el desarrollo del
ecoturismo, y que la población local muestra una fuerte inclinación hacia el ecoturismo,
especialmente al hacer hincapié en la educación, los beneficios para la comunidad y la
protección del medio ambiente como sus principales prioridades. Las atracciones turísticas
existentes y en desarrollo indican un creciente interés por el turismo, subrayado por la
seguridad y el rico tapiz cultural e histórico de la región, especialmente en Puerto Armuelles.
Instituciones educativas de la región, como CRUBA y el Colegio Primer Ciclo Punta Burica, han
empezado a enseñar a los estudiantes sobre turismo y conservación del medio ambiente,
9proporcionando una base para un desarrollo informado. Sobre todo, las playas vírgenes de la
península y las diversas rutas de senderismo son un gran punto fuerte para la región,
especialmente en la Reserva Forestal de Barú y la Reserva Cuerpos. La abundante vida salvaje
de la península también es digna de mención, sobre todo con los puentes de monos a lo largo
de la península, las diversas aves exóticas y la conservación de las tortugas hasta la Punta.

Sin embargo, el camino hacia el ecoturismo sostenible no está exento de obstáculos. La falta de
financiación limita considerablemente el alcance y el ritmo del desarrollo. La evolución del
sector turístico ha sido lenta y existen muy pocas opciones de actividades y apoyo
infraestructural, sobre todo en cuanto a alojamiento, restauración y servicios. La ausencia de
señalización y promoción agrava aún más estos problemas y aleja a los turistas internacionales
de la península. Las empresas turísticas carecen a menudo de cualificación y, lamentablemente,
el apoyo gubernamental sigue siendo mínimo, siendo la burocracia un obstáculo importante,
especialmente para las pequeñas empresas locales. Existen múltiples cámaras locales para
hacer frente a esta falta de interés del gobierno, pero sus medios de funcionamiento son
limitados. La población local y el gobierno deben tener cuidado para evitar una situación
indeseable en la que los inversores extranjeros tomen el control de la zona y la transformen
para acoger empresas turísticas a gran escala, lo que podría poner en peligro el medio ambiente de la región y el tejido social de la comunidad.

No obstante, el horizonte no está desprovisto de soluciones. El ecoturismo, si se aprovecha
adecuadamente, podría diversificar las oportunidades de empleo y restaurar la economía local.
10La colaboración entre los actuales agentes turísticos podría ser el catalizador de un crecimiento más rápido y cohesionado. Instituciones turísticas locales como CRUBA pueden colmar la laguna de conocimientos ofreciendo programas de formación específicos para la comunidad. Además, los variados paisajes de la península encierran potencial para diversos sectores turísticos como el turismo científico y el agroturismo. Los proyectos futuros, como el Auditorio Plaza Memorial de Barú en Puerto Armuelles y la construcción de la Cinta Costera, ofrecen una tentadora visión del potencial de la región. En el fondo, los participantes en nuestras entrevistas se preocupaban profundamente por su cultura y su entorno natural, y su deseo de diversificar su actividad para mejorar sus medios de vida coincidía con los valores y la voluntad necesarios para hacer prosperar el ecoturismo en la zona.

Así pues, nuestra investigación parece indicar que la propuesta de la Eco-Ruta de los Primates es una oportunidad ideal para coordinar esfuerzos, aumentar la accesibilidad para los turistas
internacionales y ofrecer una visión común de una forma de turismo que beneficiaría a la población local y al medio ambiente.

Teniendo en cuenta que la región tiene muchas actividades potenciales que ofrecer, sugerimos
que la Eco-Ruta se divida en 3 componentes principales. En primer lugar, el inicio de la Eco-Ruta
comenzaría en Puerto Armuelles, donde los turistas podrían aprender sobre la cultura y la
historia local, participar en recorridos interpretativos y visitar la Reserva Forestal de Barú para
aprender más sobre la biodiversidad tropical de Panamá y lo que la hace tan especial. En
segundo lugar, a medida que la ruta desciende hasta Limones, los turistas podrían disfrutar de
11un tipo de turismo más relajado con hermosas playas y actividades como las Cabañas Marinas.

Por último, al bajar a Punta Burica, podrían terminar su viaje con actividades más significativas  de mayor impacto relacionadas con la conservación de las tortugas en Tigre Salvaje o la
plantación de árboles con La Rama Project, e incluso podrían hacer voluntariado. A lo largo de
toda la Eco-Ruta, la presencia de monos es lo que puede guiar a los turistas en su recorrido, y la
garantía de que verán primates debería destacarse como principal argumento de venta, al
tiempo que se ofrecen multitud de otras experiencias para complementarlo.

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Ver documento en pdf: Resumen de investigacion sobre el desarrollo del ecoturismo en la península de Burica editado_annotated