ECOLOGÍA QUÍMICA

Introducimos el tema de Ecología Química con un artículo clásico del Dr. Keneth Glander de 1983 que fue uno de los primeros científicos en hacer análisis científicos de los metabolitos secundarios y su impacto en los monos aulladores.

Sirva el artículo para direccionar las actuales y futuras investigaciones al respecto.

Alouatta palliata (Congo, Howling Monkey, Howler Monkey)

Keneth E. Glander

Este gran primate del Nuevo Mundo es mejor conocido por las vocalizaciones estentóreas de los machos adultos, que se pueden oír a distancias mayores de 1 kilómetro, en los bosques densos, al amanecer o al anochecer generalmente, y son, quizá, también, una respuesta a estímulos pequeños tales como la presencia de gente, el paso de aviones, lluvia, truenos, y el llamado de otros aulladores. Se cree que estas vocalizaciones son un mecanismo de territorialismo (Jolly 1972) y que pueden servir también como medios de comunicación dentro de un grupo social (Jones 1978).

Un congo macho pesa de 6 a 7 kg; las hembras pesan de 4-5 kg. Los adultos son negros, con el lomo pardo oscuro o rubio y tienen pelos guías en los flancos. Estos pelos guías les dan el nombre común de monos aulladores velludos. Al nacer, las crías pesan cerca de 400 gramos y son de color plateado a pardo dorado, y adquieren el pelaje adulto a la edad de 12 semanas, cuando comienzan a apartarse de sus madres.

Las hembras de los aulladores alcanzan la madurez sexual cerca de los 36 meses de edad y tienen su primera cría entre los 40 y los 46 meses (Glander 1981). Antes de la preñez, las hembras tienen un estro regular cuyo ciclo es de 16 días, demuestran cambios en la piel sexual, y participan en acoplamientos múltiples. La gestación dura 6 meses; en algunos años los nacimientos son espaciados y en otros son seguidos. El tiempo promedio entre un parto y otro es de 23 meses y la lactancia puede durar 18 meses (Glander 1980).

Los grupos de aulladores por lo general están conformados por varios machos y hembras, así como los respectivos juveniles e infantes. El promedio del tamaño del grupo de La Pacífica es de 11 individuos (Glander 1975) y 18 para los grupos de Barro Colorado (Carpenter 1934).

En los aulladores existen escalafones jerárquicas lineales, donde todos los machos adultos, dominan sobre todas las hembras (Glander 1975). El rango y la edad se correlacionan negativamente, o sea, que el adulto menor de cualesquiera de los dos sexos ocupa la posición alfa para su sexo (Jones 1978; Glander obs. pers.). Los juveniles, tanto machos como hembras, generalmente, abandonan el grupo materno (Glander 1980); los machos a más temprana edad que las hembras (15-36 meses contra 24-40 meses, respectivamente ).

Se considera que los congos son consumidores de hojas (Jolly 1972), pues durante un estudio de un año de duración, el 63,6% de un grupo de congos costarricenses fue de hojas (Glander 1975), y 30,7% de frutos y flores. Más específicamente, la dieta anual fue de 19,4 % de hojas maduras, 44,2% de hojas nuevas, 12,5% de frutas, 18,2% de flores y 5,7% de pecíolos y pulvínulos (Glander 1975).

Dieta anual de una tropa de aulladores

  • 19,4% hojas maduras
  • 44,2% hojas nuevas
  • 12,5% frutas
  • 18,2% flores
  • 5,7% pecíolos y pulvínulos

Es importante separar las hojas maduras de las nuevas en la dieta, ya que tienen valores alimenticios diferentes. Las hojas nuevas comparadas con las maduras son de producción limitada, contienen más agua, menos fibra, menos compuestos secundarios y requieren más tiempo para la cosecha (Glander 1981).

Mono Aullador (Alouatta palliata) de las tierras altas de Chiriquí, Panamá. Foto: Marlon Olmos.

Los promedios anuales de las partes ingeridas de los árboles, descritas anteriormente, involucran una gran variabilidad en la dieta diaria. Los congas son extremadamente selectivos, pues ingieren partes específicas de algunos árboles. Por ejemplo, el grupo de estudio de congos consumió hojas nuevas de Andira inermis, Ficus glabrata, e Hymenaea courbaril, pero nunca las hojas maduras de ninguna de estas tres especies. En algunos casos, consumen las hojas maduras de ciertos árboles individuales, pero no las de otros de la misma especie (Gliricidia sepium, Bursera simaruba) (Glander 1975).

Las hojas maduras de Andira inermis, F. glabrata y H. courbaril contienen taninos condensados, mientras que las hojas nuevas de estas especies los taninos son hidrolizables o carecen de ellos (Glander 1981); esto sucede dentro de una misma especie de árboles. Las hojas maduras de G. sepium y de B. simaruba que fueron ingeridas o no con tenían taninos o eran hidrolizables, mientras que aquellas no consumidas por los congos tenían taninos condensados. Además. las hojas no consumidas contenían alcaloides, mientras que aquellas sin alcaloides fueron consumidas por los aulladores (Glander 1981).

Los análisis nutricionales muestran que las hojas maduras que fueron consumidas contenían más proteínas, más metionina y menos fibra que las no consumidas (Glander 1981 ). Además, tanto las hojas maduras y nuevas consumidas eran significativamente similares.

Al verse frente a una gran variedad de hojas maduras (96 especies de árboles en 9.9 hectáreas del territorio hogareño) los congos son capaces de seleccionar, y así lo hacen, los mejores alimentos disponibles (con respecto al mayor valor nutricional y al mínimo de contenido de compuestos secundarios).

La disponibilidad de fases fenológicas cambia durante el año, lo que se refleja en la composición de la dieta diaria. La preferencia del grupo de estudio fue por las hojas nuevas y por las flores sobre las maduras. Así, durante la última parte de la estación seca y el comienzo de las lluvias, cuando estas fases fenológicas están disponibles, las hojas nuevas y las flores pueden constituir el 100% de la dieta diaria. Del mismo modo, al final de la época lluviosa, la mayor parte de la dieta diaria está compuesta por frutas y hojas maduras.

Alouatta palliata habita tanto las bajuras como los bosques montanos (hasta 2500 m) desde el sur de México hasta el noroeste de América del Sur (Napier y Napier 1967). En Costa Rica son los únicos primates no humanos que quedan en muchos parches vestigiales del bosque.

Referencias

Carpenter, C. R. 1 934. A field study of the behavior and social relations of howling monkeys (Alouatta palliata ). Comp. Psychol. Monogr.10: 1 – 1 68.

Glander, K. E. 1 97 5. Habitat and resource utilization: An ecological view of social organization in mantled howling monkeys. Ph. D. diss. , University of Chicago.

–1980. Reproduction and population growth in free-ranging mantIed howling monkeys. Am. J. Phys.Anth. 53:25-36.

–1981. Feeding paUems in mantled howling monkeys. In Foraging behavior: Ecological, ethological, and psychological approaches, ed. A. C. Kamil and T. D. Sargent, pp. 231 -57. New York: Garland Press.

Jolly, A. 1972. The evolution of primate behavior. New York: Macmillan.

Jones , C. 1978. Aspects of reproductive behavior in the mantIed howler monkey. Ph. D. diss., Comell University.

Napier, J. R. , y Napier, P. H. 1967. A handbook living primates. London: Academic Press.

Fuente artículo original

Glander. K. E. 1983. Alouatta palliata (Congo, Howling Monkey, Howler Monkey) In: Costa Rican Natural History,ed. D. H. Janzen, pp. 418-19, University Chicago Press, Chicago.

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