Mes: mayo 2022

Viruela que no es de monos

VIRUELA QUE NO ES DE MONOS

Ariel Rodríguez-Vargas
Proyecto Primates Panamá

Muchas veces los nombres de virus, bacterias o enfermedades promueven la estigmatización de especies, grupos de especies, familias, órdenes y clases taxonómicas de animales silvestres. Todas las formas de estigmatización contra la fauna siempre son negativas y peligrosas, pues atentan directamente contra esa riqueza biológica con la que convivimos en el planeta. Siempre hay formas científicas de manejar los problemas y retos que surgen si hubiera una zoonosis. No olvidar, que más allá de las estigmatizaciones, la humanidad depende de la biodiversidad.

Llamamos la atención a las autoridades de salud, de ambiente, organizaciones ambientales y sobre todo a los periodistas, otros comunicadores y a los medios de comunicación a aclarar al público amplio el contexto de una enfermedad o una plaga, para que no haya interpretaciones erróneas de parte de la sociedad que puedan conllevar riesgos a los diversos representantes de la biodiversidad, que ya de por si están amenazados.

En estos momentos, en redes sociales y miles de medios masivos de comunicación se habla de la “Viruela del Mono” y ya el público de todo el mundo comienza a hacerse una idea errónea acerca de lo que es esta enfermedad y de inmediato comienza una retroalimentación social masiva que lleva a tergiversar el significado real y la información precisa o adecuada acerca de la enfermedad. Ello conlleva a estigmatizar, en el caso en cuestión, a los primates del mundo y de paso ponerlos en riesgo de ser agredidos, asesinados o desterrados de sus hábitat. Así por ejemplo, con la influenza aviar y la fiebre del Nilo estigmatizan a todas las aves migratorias y similares, con la rabia estigmatizan a todos los murciélagos, zorros, coyotes y lobos; con la Covid-19 estigmatizan a todas las especies de murciélagos y pangolines. Incluso las estigmatizaciones han llegado a grupos raciales o por país de origen e incluso por orientación sexual, que igual son muy negativas y destructivas. Hoy si buscamos en un navegador de internet veremos que las imágenes que ilustran sobre la viruela símica sólo están mostrando personas de piel negra.

Un centenar de casos de la viruela símica, – recalcamos, mal conocida como “viruela del mono” – se han registrado en Europa en el primer semestre de 2022. El primer caso apareció en el Reino Unido el 7 de mayo de 2022. El afectado había regresado de un viaje reciente a Nigeria, donde se cree que contrajo el virus antes de viajar a Reino Unido. La transmisión de persona a persona es rara y al igual que en la viruela (enfermedad grave erradicada hace 40 años), se produce principalmente a través de partículas respiratorias en forma de gotitas. De ahí que suele requerir un contacto prolongado cara a cara. Sin embargo, también se contagia por contacto con lesiones cutáneas de una persona infectada u objetos recientemente contaminados por el enfermo. Se sospecha que también un evento multitudinario reciente pudo haber actuado como foco amplificador del actual brote europeo.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la viruela símica se detectó por primera vez en los seres humanos en 1970 en la República Democrática del Congo. Desde entonces, la mayoría de los casos notificados proceden de regiones rurales de la selva tropical de la cuenca del Río Congo y el África occidental. Hubo otros brotes importantes en esta región en 1996-1997.

En las pocas investigaciones sobre la ecología del virus aún hay dudas en cuanto a la evolución natural de esta virosis y se necesitan más estudios para identificar el reservorio exacto del virus de la viruela símica y la forma en que mantiene su ciclo de contagio en la naturaleza. Ninguna investigación hasta el momento revela que los monos o primates silvestres africanos son hospederos primarios naturales del virus causante de la enfermedad. A la fecha las investigaciones apuntan a que los roedores (Orden Rodentia) son el principal reservorio del virus.

Los primates silvestres de otras partes del mundo y la mayoría de las especies de primates africanos no han estado expuestos de forma natural a este virus y no es correcto hablar folclóricamente de una “viruela del mono” ya que la mentalidad colectiva termina asociando todos los monos del mundo a esta enfermedad. Algo similar a la estigmatización que se tiene contra las serpientes, como si todas fueran venenosas y peligrosas para los humanos.

En todo caso, vale aclarar que los primates silvestres nunca deben ser utilizados como mascotas o animales de compañía, ya que como cualquier organismo que vive en ambientes naturales, pueden ser portadores de enfermedades o parásitos que circulan en todas las poblaciones de organismos, ya que es parte de la ecología animal la presencia de parásitos y otro tipo de relaciones ecológicas entre los organismos.

La OMS indica que en África, la infección por el virus de la viruela símica se ha detectado en varias especies animales: ardillas listadas y arborícolas, ratas gigantes de Gambia, ratones de cuatro franjas, lirones enanos africanos y algunos primates. La detección del virus en una especie no significa que son los hospederos primarios, así como la especie humana tampoco lo es. La transmisión zoonótica se produce por contacto directo o indirecto con animales vivos o muertos, siendo por ahora el principal factor de las infecciones humanas.

Por ejemplo, en los Estados Unidos, se cree que el virus fue transmitido de unos animales africanos importados a varias especies susceptibles que no son africanas, como los perros de las praderas. En el 2003 hubo casos de viruela símica y fue la primera vez que se detectó la enfermedad fuera del continente africano. La mayoría de los enfermos habían tenido contacto estrecho con perros de la pradera domésticos que habían sido infectados por roedores africanos importados al país.

Como aprendizaje destacamos que es importante saber que el uso de un nombre para una enfermedad puede tener implicancias en la conservación de una especie o grupos taxonómicos con la consiguiente amenaza que ello conlleva. La actual viruela que circula en varios países podría llamarse solamente “viruela símica” que es una palabra menos conocida y que no se asocia de forma automática a los monos, nuestros parientes evolutivos en el reino animal.

Es fundamental resaltar la importancia del lenguaje y el uso de las palabras en la comunicación adecuada para el público amplio, especialmente en los tiempos actuales, con tal de no usar palabras estigmatizantes, creando confusiones serias en el subconsciente colectivo.


Publicado originalmente en La Estrella de Panamá, 28 de mayo de 2022.
https://www.laestrella.com.pa/opinion/columnistas/220528/viruela-mono

Construyendo un futuro para la biodiversidad

Construyendo un futuro para la biodiversidad

Dra. Laura Patiño Cano

Este año, el Día Internacional de la Biodiversidad (22 de mayo) nos invita a construir un futuro compartido para todas las formas de vida y pone de manifiesto una vez más la necesidad urgente de actuar a favor de la naturaleza y por el bien de la humanidad. Con esta consigna, deseamos llamar la atención sobre lo que conlleva la desaparición de especies y la pérdida de ecosistemas vitales a los que pertenecen. No olvidemos nunca que la humanidad depende completamente de un planeta saludable y rico en especies para no perecer como especie.

Bosques montanos del Parque Nacional Volcán Barú. Foto: A. Rodríguez-Vargas

Construir un futuro es invertir en nuestro planeta, actuar de forma comprometida y altruista con el objetivo primordial de lograr beneficios para todas las partes, tal cual lo establece el Convenio sobre la Diversidad Biológica en su Artículo 1: “ …perseguir … la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos, mediante, un acceso adecuado a esos recursos y una transferencia apropiada de las tecnologías pertinentes, teniendo en cuenta todos los derechos sobre esos recursos y esas tecnologías, así como mediante una financiación apropiada” de parte de los Estados, la banca mundial, empresas e instituciones conscientes. No menos valioso es el humilde pero permanente apoyo de la sociedad civil, con trabajo voluntario en cada rincón del planeta. Allí, justo allí, puede estar el mejor futuro para la conservación de la biodiversidad, el empoderamiento civil, para gestionar y hacer labores efectivas de conservación de la biodiversidad.

Paisaje de la Península de Azuero, sector de Mariato.

Insistimos que el reto es de toda la sociedad y es deber ineludible comprometernos a ser excelentes huéspedes dentro de la casa común, la Tierra. Es claro que para poder seguir disponiendo de los recursos que necesita la humanidad para sobrevivir, como los alimentos, las medicinas, agua para consumo y otras actividades, aire limpio y suelos fértiles, hay que proteger la biodiversidad.

El 2030 es la fecha límite para alcanzar los Objetivos del Desarrollo Sostenible y también será el final de la Década de la Restauración Ecológica, que constituyen dos de los compromisos más importantes que como humanidad nos hemos propuesto cumplir para mitigar el impacto negativo que sobre la biodiversidad hemos causado. La cuenta regresiva avanza, nos queda poco más de 8 años para que los procesos destructivos no terminen condenando a las futuras generaciones a vivir en condiciones precarias y por eso es que es fundamental hacer énfasis en mejorar nuestra relación con la Naturaleza y ser conscientes del efecto negativo y destructor sobre la naturaleza de la deforestación, la contaminación de las aguas continentales, de lagos, ríos y océanos, el tráfico de especies silvestres, los incendios forestales, la ganadería extensiva, los monocultivos y muchas otras actividades sin manejo ambiental.

La conservación de la biodiversidad es pensar en el futuro de todos y del planeta e involucra acciones sociales claves, necesarias para construir un mejor planeta para todos.

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La autora es Directora Ejecutiva de Proyecto Primates Panamá

Publicado en la sección Opinión del Diario La Prensa del 24 de mayo de 2022

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